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ESPACIO PUBLICO EN LA CIUDAD DE QUITO ANTECEDENTES La ciudad de Quito es uno de los centros urbanos más importantes del país, a la que día a día llegan muchas personas, provenientes de todas las regiones, expulsadas del campo como consecuencia de las políticas de ajuste estructural, en búsqueda de trabajo con la esperanza de mejorar en cierta forma su calidad de vida. El rápido y desordenado crecimiento de la ciudad, la aparición de nuevos barrios con necesidades de servicios básicos, el caos del transporte y el acelerado deterioro ambiental configuran el escenario urbano. Existe un déficit de áreas verdes y una reducción del espacio público, muchas veces expropiado ante la pasividad o anuencia municipal. Por otra parte políticas municipales privilegian y favorecen demandas de sectores particulares en desmedro de la colectividad. Uno de esos casos tiene que ver con la prioridad que da el Municipio al automovilista en menoscabo del peatón, cuando la realidad es que solo el 20% de la población de Quito posee automóviles particulares mientras que el otro 80% se moviliza en transporte público. Por ejemplo el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito tiene planificado invertir más de 100 millones de dólares en dar facilidades a la circulación vehicular en los próximos años... ¿cuánto invierte el MDMQ en dar facilidades a la circulación peatonal?. El modelo de ciudad en el cual estamos inmersos, y en donde manda el interés privado sobre el colectivo, se refleja en la privatización y tercerización de servicios municipales, despidos de trabajadores, cesiones de espacio público a empresas privadas, expropiaciones no fundamentadas, etc. Este modelo excluyente involucra no solo a las entidades publicas, sino que las empresas privadas también atentan contra nuestro derecho de libre circulación provocando la pérdida sistemática del espacio público y dándole un valor como mercancía, o sea, la posibilidad de que el espacio público sea vendido por diferentes gobiernos municipales y pueda ser comprado por parte de sectores económicos privados, lo que limita y excluye parcial o completamente el acceso ciudadano al espacio público. Gobiernos de otras ciudades se han dado cuenta de esto y en lugar de gastar tantos recursos en intercambiadores y ensanchar vías han mejorado el transporte colectivo, creado ciclovías, creado plazas, parques y ensanchado las aceras en los barrios para recuperar la comunidad en los mismos. Son los casos de Jaime Lerner en Curitiba, Peñalosa y Mockus en Bogotá. Los resultados son excelentes y a menor costo. Quito tiene timoratas iniciativas en este sentido, pero no existe voluntad política de construir la ciudad asumiendo una alternativa distinta al modelo actual: excluyente, invasor, violento y contaminador. La ciudad necesita urgentemente replantearse sus políticas sobre el espacio público y permitir la participación de las ciudadanas en la toma de decisiones sobre el mismo, puesto que somos nosotros los que vivimos día a día, los problemas que el irrespeto al espacio público provocan en nuestra ciudad. Consideramos necesario sacar a la luz esta problemática, para que seamos los ciudadanos activos y participativos en la búsqueda de exigir nuestros derechos y asumir la responsabilidad de defensa del espacio público.
INTRODUCCIÓN El espacio público es aquel sitio donde jugamos, nos entretenemos, nos reunimos y circulamos; es mucho más que una infraestructura hecha por el municipio, ya que el diario contacto le da otra valía: un valor emocional. Los ciudadanos somos los portadores del espacio público; las ciudadanas, los jubilados, las estudiantes, los ecologistas, artistas, mujeres, ciclistas, el movimiento indígena, los movimientos ciudadanos y los partidos políticos, construyen en el espacio público la visibilidad de sus demandas, peticiones, expresiones y hasta anhelos. El espacio público es para nosotros el ambiente en el cual nos desenvolvemos, por eso queremos que sea mas atractivo, mejor cuidado, más seguro, libre de contaminación y represión.
¿QUÉ ES ESPACIO PÚBLICO? Es el lugar de esparcimiento, goce, disfrute, recreación, circulación, etc. destinado al uso de la comunidad en general, de forma gratuita, y de libre acceso. Fundamentalmente el espacio público está destinado a satisfacer las necesidades colectivas para garantizar nuestro pleno desarrollo como seres humanos; incluye plazas, plazoletas, calles, veredas, ciclovías, canchas deportivas, espacios verdes, parques, escenarios culturales, entre otros elementos.
¡El espacio público pertenece a la comunidad y no debe ser objeto de intereses privados de ningún tipo !!! .
¿PARA QUÉ SIRVE EL ESPACIO PÚBLICO? Ocio y Recreación: El ciudadano está constantemente expuesto a distintos factores que ocasionan estrés (transporte público, ruido, contaminación del aire, contaminación visual, entre otros). Es por eso que el espacio público debe constituirse en un canal de salida de estas preocupaciones constantes para satisfacer las necesidades de OCIO del ciudadano (tomando al ocio como una actividad distinta a la rutinaria orientada al disfrute y a la distracción) y amparado en el Articulo 24 de la Declaración Universal de Derechos Humanos que nos dice: “Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas”. Reunión: Todos los ciudadanos necesitamos espacios para reunirnos y poder intercambiar opiniones sobre diversos temas, y es el espacio público el ideal para cumplir esta función pues nos permite tener el lugar adecuado, libre y gratuito (disfrute de actividades artísticas, políticas, culturales, deportivas o simplemente de encuentro con los amigos del barrio). Armonía: El espacio público es el llamado a dar una estabilidad entre la propiedad privada y la pública pues ayuda a delimitar claramente las funciones de cada una de éstas, y a la vez darle al ciudadano un mejor disfrute visual de la ciudad; es distinto ver una ciudad de concreto y grandes construcciones, con otra que también tenga espacios colectivos como parques, canchas, ciclovías, etc. Esto es sumamente importante pues la estética del lugar contribuye notablemente a la tranquilidad del barrio. Circulación: Los peatones necesitamos espacios para movilizarnos con tranquilidad, y es ahí donde juegan un papel clave las veredas, pasos cebras y peatonales, entre otros. Pero no solo depende de tener estos elementos, sino que estos cumplan con un mínimo de requisitos o normas para que el peatón pueda movilizarse cómodamente; por ejemplo, el ancho de la vereda, ubicación de pasos cebras y en sitios donde la velocidad de los carros supere los 80 km/h utilizar pasos peatonales, entre otros; ya que es absurdo tener una vereda de 50 centímetros o menos para los peatones mientras que la calle mide 10 metros para la circulación de autos. Seguridad: El deterioro y falta de mantenimiento, sumado a la no apropiación ciudadana de los espacios públicos crea problemas de inseguridad en éstos. Al no existir iluminación en los parques, por ejemplo la gente no se arriesga a visitarlos durante la noche. Esta situación, sin embargo, es reversible y puede crear un efecto contrario en nuestro medio, pues al apropiarnos y mantenerlos se genera seguridad a través del compartir diario en el espacio público con otros ciudadanos.
POLÍTICAS MUNICIPALES SOBRE ESPACIO PÚBLICO EN LA CIUDADLa ciudad de Quito ha ido sufriendo paulatinamente atropellos y cesiones de su espacio público, y para esto sus autoridades han llegado a tomar decisiones que a veces son contrarias al mantenimiento y defensa de los espacios y bienes públicos. Por ejemplo al establecer y modificar la misma ordenanza en pocos meses; así la ordenanza 095 del 10 de octubre del 2003 modificatoria de la ordenanza 085 del 7 de abril del 2003 establece en el Art. II. 103 la modificación de destino de los bienes públicos, textualmente señala que ¨El destino de los bienes de dominio público podrá ser modificada por el Concejo Metropolitano previo informe de la Administración Zonal correspondiente, siempre que sean sustituidos por otros de características y dimensiones equivalentes o superiores o por su valor monetario[1] contraviniendo la propia Ley Orgánica de Régimen Municipal que establece en el artículo 262, inciso segundo que “Los bienes de dominio público (bienes municipales) son inalienables (que no se puede pasar o transmitir a alguien el dominio de algo o algún otro derecho sobre ello), inembargables o imprescriptibles. En consecuencia no tendrán valor alguno los actos, pactos o sentencias, hechos concertados o dictados en contravención a esta disposición”. Pero ahora el Concejo Metropolitano se atribuye la potestad de disponer los bienes públicos sin que necesariamente prevalezca el principio de mejorarlos para la comunidad, lo que en la práctica viene sucediendo. Los tramites que se realizan para vender nuestro espacio publico son muy rápidos, pues el Concejo Metropolitano tiene la potestad de rematarlo, permutarlo, cederlo o venderlo al mejor postor. Por otra parte las acciones enfocadas a la defensa del recuperación de espacio publico son lentas, y requieren cumplir con una serie de requisitos que dificultan la realización de estas tareas. Gerentes y funcionarios de las Empresas y Direcciones al realizar su trabajo se basan en normas no vigentes, lo que evidencia desconocimiento y que las ordenanzas no son elaboradas en un proceso municipal de discusión y participación, menos aun con la opinión ciudadana.
MECANISMOS DE DECISIONES SOBRE ESPACIO PÚBLICO No existen espacios efectivos de defensa y participación ciudadana: Los organismos encargados de la gestión del espacio público en nuestra ciudad: La Dirección Metropolitana de Territorio y Vivienda, la Dirección Metropolitana de Parques y Jardines, la Comisión de Avalúos y Expropiaciones, Las Administraciones Zonales, no tienen ninguna representación efectiva de la comunidad para la toma de decisiones, por lo que en el manejo del espacio en nuestra ciudad prevalece el interés privado sobre el público, lo que genera conflictos de diversos tipos. Creemos importante que los ciudadanos de Quito estén representados y puedan decidir sobre el espacio público en la ciudad, para esto proponemos algunas alternativas:
CONFLICTOS SOBRE ESPACIO PÚBLICO EN LA CIUDADEn nuestra ciudad todo esta diseñado para facilitarle la vida a las personas que poseen un vehículo, que no somos la gran mayoría; se prefiere quitar espacio a las veredas, parques, plazas, entre otros lugares, lo cual genera conflictos, y lo que es peor desaparece poco a poco el espacio público. Creemos que la solución debe pasar por asumir que es ilógico adaptar nuestra ciudad a los vehículos, cuando lo mas justo seria adaptar nuestra ciudad para la comunidad, privilegiando el acceso y la movilidad a niños, tercera edad, discapacitados, mujeres embarazadas, etc.
Privatización del espacio público Se refiere a la ocupación ilegitima de espacios públicos por parte de entidades privadas para satisfacer sus necesidades particulares, atentando contra la libre circulación y el acceso de la comunidad, algunos ejemplos:
Existen casos en los que el Concejo Metropolitano o las Administraciones Zonales han cedido, permutado, entregado en comodato, o permitido la apropiación indebida de bienes públicos de la ciudad contraviniendo expresas disposiciones y ordenanzas municipales. Sin contar con las respectivos informes municipales, con informes no idóneos, mediante la sola intervención de la Comisión de Expropiaciones, Remates y Avalúos que dispone muy ágilmente sobre los bienes públicos. Para esto se han modificado ordenanzas municipales otorgando al Concejo Metropolitano la posibilidad de modificar el destino de los bienes públicos, pudiendo incluso venderlos, lo que contraviene resoluciones de Congreso Nacional, Tribunal Constitucional y la propia Ley de Régimen Municipal.
A pretexto de la seguridad, hoy día podemos encontrar una gran cantidad de barrios nuevos amurallados, que se les conoce como urbanizaciones o conjuntos cerrados. Las urbanizaciones cerradas son un problema urbano porque fragmentan a la ciudad. El problema se agrava, cuando se desarrolla la tendencia a realizar este tipo de urbanizaciones en el mismo sector, teniendo islas sin conexión y con calles muertas alrededor. El espacio público circundante se vuelve peligroso. Los mismos habitantes de estos barrios cerrados no podrán utilizar estos espacios exteriores con seguridad, por lo que se volverán más dependientes del automóvil. Los nexos con la ciudad pasan a ser las autopistas, los autos, los centros comerciales, los edificios de oficinas, los colegios privados. Se produce una clara fragmentación urbana, difícil de unir físicamente. Además tenemos un grave conflicto legal, pues existe una apropiación del espacio público, calles, parques y plazas, por una minoría. El espacio al interior de la urbanización cerrada no es ni público ni privado, pues su ingreso es restringido por una garita, portones y guardias de seguridad, por lo tanto deja de ser público y su uso se restringe a los habitantes de la urbanización, incumpliendo la norma constitucional de que el espacio público es de todos y por lo tanto debe permitirse el libre acceso a los espacios públicos a todos los ciudadanos. Como esta es una tendencia que se está generalizando, tenemos que en los barrios viejos, se están cerrando cada vez más calles, y espacios públicos como parques son entregados a las ligas barriales, las cuales los cierran y ponen candado, restringiendo el libre acceso a los mismos de los ciudadanos. Si el problema que ocasiona esto es la inseguridad proponemos que el espacio público vuelva al dominio de las personas para recuperar la seguridad en los barrios. La seguridad se verá reforzada si creamos espacios en donde se faciliten los encuentros que nos permitan crear nexos entre vecinos. El espacio público debe estar conformado además de tal forma que la mayoría de los lotes tengan relación directa con el espacio público libre del dominio de los autos y con una excelente iluminación, en donde aparte del uso de vivienda, se faciliten otros usos, en donde mientras el artesano, el ama de casa o el comerciante trabajan, están viendo lo que pasa a sus alrededores, en donde además para movilizarse en auto, lo tienen que hacer en forma lenta y segura, que permitan tener cuidado con las personas, en especial con los niños. Además la organización barrial, posible gracias a que se han reforzado los nexos y la identidad barrial, permitirá a los moradores crear sistemas de alarma, ayuda y control en caso de cualquier riesgo.
La empresa privada ha visto como un valor agregado para sus clientes, el proporcionarles un espacio de parqueadero que les de facilidades al momento de comprar, muy atractivo para el cliente, pero en muchos casos a costa del espacio público. De ahí que es importante conocer el concepto de la línea de fabrica: Línea de fabrica.- es la línea que separa la propiedad privada del espacio público. La línea que separa su residencia con la vereda. Muchas empresas ocupan espacios fuera de su línea de fabrica para extender sus parqueaderos lo cual en mayor o menor grado dificulta la libre circulación. Incluso se ha llegado al extremo de poner un precio al uso del espacio público dando un valor comercial a nuestro espacio comunal, convirtiéndolo en una mercancía.
La obstrucción del paso en las veredas es algo común en nuestra ciudad, a diario vemos como locales comerciales sacan sus productos para exhibirlos en las veredas, ponen letreros y vallas en las mismas, o utilizan las veredas como parqueaderos los cuales obstruyen el paso de los peatones. También tenemos la obstrucción y mala ubicación de casetas de venta instaladas por el municipio, el cerramiento de las esquinas de las veredas, las paradas de buses, los semáforos, postes, entre otros elementos que son ubicados de una manera tal que interrumpen el transito de las personas, también la Policía Nacional y otras instituciones ocupan y obstruyen el espacio público.
Las ventas en las aceras, el tradicional “agachadito”, la venta de CD`s o DVD`s, entre otras maneras de ganarse la vida, ocupan casi el 80% de la vereda por lo que no permiten la libre circulación. Se debe distribuir el espacio de tal manera que el peatón y el comerciante informal puedan ejercer el uno su derecho a la libre circulación, y el otro su derecho al trabajo, y así los ciudadanos podamos convivir armónicamente en la ciudad.
La ciudad de Quito posee un parque automotriz muy grande (alrededor de 250 000 vehículos livianos) el cual requiere de una gran cantidad de parqueaderos. Sin embargo, en los últimos años el municipio y las empresas han ido quitándole el espacio a los peatones, para intentar solucionar los problemas de trafico y parqueo. Debido a esto se utilizan las veredas como solución a estos problemas, dificultando la libre circulación de los peatones, a los que nos toca caminar por las calles para evitar estos obstáculos colocándonos en situación de riesgo. Según un estudio de la Cámara de Construcción, el 65% de la ciudad esta ocupado por vías, el 48 % por construcciones y apenas el 8% por áreas verdes y zonas peatonales.
Según el Municipio el ancho de vereda depende del tipo de vía; por ejemplo si es una arteria principal (Naciones Unidas, 6 de Diciembre, Alonso de Angulo, etc.) el ancho debe ser de 4 metros y de acuerdo a la importancia va bajando, hasta llegar al mínimo de 1,20 metros sin embargo el municipio resalta el carácter de opcional, o sea que de acuerdo al interés se cumple o no. El problema se da cuando se disminuye el espacio público para ampliar vías vehiculares.
“¿Quito es una ciudad de ciudadanos o ciudadautos?” .
Las cifras en el Ecuador de la discapacidad: 13.2% de la población tiene alguna discapacidad (1 600 000 personas), 37 % con deficiencia física, 27 % con deficiencia mental, 23 % con deficiencia visual, 13 % con deficiencia auditiva. El espacio público debe dar preferencia a gente discapacitada. Existen rampas para personas con silla de ruedas pero no todas las esquinas cuentan con una y si la tienen, no todas están en perfecto estado, o se las ubico en sitios no funcionales, ¿estas personas ya perdieron su derecho a circular libremente en la vía y se les niega las facilidades que tienen por derecho?, además que aquí se juntan todos los aspectos nombrados y por nombrar, el deterioro de la vereda el cual dificulta su paso, el ancho de vía, privatización del espacio público entre otros.
La responsabilidad de mantener en buen estado las veredas y en general el espacio público es del Municipio. Es necesario que se provea de una infraestructura que facilite la circulación libre de riesgos al peatón. Este problema junto con el de ancho de vereda nos recuerda una frase del cantautor Joan Manuel Serrat que dice “...caminante no hay camino, se hace camino al andar”, los peatones se ven obligados a crear caminos en el espacio verde – si existen - para ampliar la vereda. Existen mallas metálicas, verjas, y corrales que se las ubica alrededor de las plantas y árboles, esquinas suponemos con la finalidad de protegerlas y evitar que pasen los peatones, pero que en la práctica son obstáculos y fuentes de riesgo.
Es necesario que en la ciudad se señalicen más pasos cebras los cuales faciliten el acceso a los transeúntes, además de que estos deben ser anchos, y con rampas para facilitar el paso a personas de la tercera edad niños y discapacitados. Se debe tomar en cuenta: La densidad poblacional, el numero de personas que circulan por un sitio determinado, la velocidad con la que circulan los autos por el sector, el tipo de vía, etc. No queremos mas corazones azules pintados en la carretera, queremos mayor sapiencia al momento de planificar la ubicación de los cruces peatonales. Los puentes peatonales no son una buena opción para la solución de la libre circulación peatonal, mas funcionales son los pasos cebras, sin embargo, existen lugares donde los autos circulan a altas velocidades, en cuyo caso se necesitaría de estos altos puentes como es el caso del puente ubicado en la vía Oriental a la altura de la Urbanización Itchimbia. El problema con los puentes radica en su construcción, las personas deben subir muchas gradas (imposibilitando el acceso a personas con algún tipo de discapacidad), además de la inseguridad que presentan. Si es inevitable que se construyan estos deben tener rampas de acceso y no gradas. La ciudad ha dado prioridad a los autos y se ha olvidado de los peatones, se dan mas facilidades a los automóviles y mas dificultades al peatón, situación que debería ser al contrario. Además la policía y los funcionarios públicos se parquean donde sea, en los pasos cebra no es raro ver un patrullero parqueado, o un carro oficial en una vereda, siendo estos los primeros llamados a respetar el espacio público.
El Municipio a puesto numerosas paradas con un diseño en forma de “L” para ubicar anuncios publicitarios, en numerosos lugares constituyen una obstrucción de la vereda, lo que obliga a la gente a bajarse a la vía y de nuevo subir poniendo en riesgo su integridad física y emocional. La parada de bus deben ser funcionales a mas de estéticas, deben estar ubicadas en sitios donde mayor afluencia de gente haya y a distancias coherentes con la densidad poblacional del sector, deben tener una visera para proteger a la gente de la lluvia y si es posible el nombre y la ruta de las líneas de buses que circulan por ese sector.
A Quito la distinguen por su colorido, pero existe ahora una saturación y contaminación visual, parte de esto es a causa del exceso de anuncios publicitarios que existen en la vía. Es normal que desde que sales de la casa te veas envuelto en el mundo de la publicidad y las marcas (de bebidas, alimentos, entretenimiento, centros de computo, conciertos de tecnocumbia, etc). Muchos dirán ¿porque contaminación?: es por el hecho de ser agentes externos los cuales ejercen efectos negativos en la salud humana y alteración en el medio ambiente. La publicidad en las calles y veredas, en mayor o menor medida, constituyen un agente que provoca estrés en las personas que transitan (a mas del mal aspecto de la vía). Las ordenanzas municipales, contemplan normas para instalar letreros que no son respetadas, por ejemplo en la ordenanza numero 0096, sobre publicidad exterior nos dice entre otras cosas que esta prohibida la publicidad exterior en estos casos: m) Publicidad exterior en espacio público en distribuidores, pasos a desnivel, intercambiadores, redondeles viales; n) Publicidad exterior sobre terrazas, techos o cubiertas de edificios y además, sobre cualquier otro tipo de edificaciones que no posean cubierta; o) Mensajes publicitarios o de razón social en bandera que sobresalgan de la línea de fábrica; p) Vallas y tótem publicitarios en pasajes peatonales, escalinatas y parterres de todo tipo de vías; q) Vallas en el área de derecho de vía de las vías expresas calificadas como tales según el Código Municipal vigente; r) Carteles, paneles o similares que por su ubicación o dimensiones, impidan o entorpezcan total o parcialmente la visión de conductores; s) Publicidad exterior en aceras y parterres que tengan menos de tres metros de ancho; u) La publicidad sonora que se perciba desde el espacio público, mayor a 55 decibeles;
QUE HACER? Para la defensa del espacio público, es importante la organización y participación ciudadana. Existen organizaciones como el colectivo ciudadano Quito para Todos, que trabajan sobre estos temas, y a los cuales podemos sumarnos para presentar propuestas de solución a estos conflictos. El colectivo esta trabajando en propuestas para la ciudad. Las ciudadanas podemos gestionar de una mejor manera nuestro espacio, y a la vez no permitir los abusos y atropellos que se dan por parte de las entidades públicas y privadas, comercios, transportistas, etc.
También podemos: Organizarnos en nuestros barrios para impedir la mala ocupación del espacio público Denunciar estos hechos ante la Dirección Metropolitana de Territorio y Vivienda, que tiene una oficina en cada Administración Zonal Realizar discusiones en nuestro barrio, escuela o colegio, sobre la importancia de respetar, mantener y cuidar nuestro espacio público Exigir a los representantes de nuestro barrio que hagan respetar y denuncien a las personas, empresas o entidades públicas que se adueñan de nuestro espacio público.
[1] ¨o por su valor monetario¨ texto aumentado y que no constaba en la ordenanza 085. Lo que significa que el Concejo Metropolitano puede vender los bienes públicos.
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