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1. El problema del abuso del automóvil.  

El automóvil fue creado con el objetivo de facilitar las labores cotidianas del hombre.  Sin embargo, el abuso en su consumo ha generado múltiples problemas sociales, económicos y hasta políticos en nuestras sociedades. 

 En la época actual cuando la vida se halla globalizada por la presencia permanente de medios de comunicación, recibimos a diario anuncios y propagandas que condicionan nuestro éxito y felicidad al consumo, reconociendo individuos triunfadores a quienes han logrado prosperidad económica.  Y como uno de los principales símbolos de este éxito está el automóvil, en cuanto el sistema le ha otorgado la enorme condición de dador de estatus, presentándole como un instrumento que da libertad, independencia e imagen social: el que no posee un automóvil demuestra su condición de perdedor, de fracasado. 

 Pero el malestar y la generación de desigualdad a causa de la propiedad, en este caso concreto, de un automóvil particular, no son los únicos inconvenientes del abuso en su uso.  Podemos listar una serie de problemas adicionales, identificados con la excesiva utilización del automóvil:

a. Problemas económicos[1]

Las autoridades encargadas de normar el tráfico, y por tanto la disminución de accidentes provocados por la circulación del tráfico motorizado invierten altas cifras en información y propaganda para la comunidad. 

A estos costos se suman las enormes inversiones en carreteras, mejoramiento de capas asfálticas y ensanchamiento de vías vehiculares.  Todo este dinero podría ser invertido socialmente, sin embargo, para las mejoras antes mencionadas se incluyen peajes, impuestos y tasas adicionales, provenientes de los mismos usuarios de vehículos motorizados.  De este modo, la inversión para el mejoramiento del transporte colectivo público se menosprecia, aún considerando que, en el caso de Quito, únicamente alrededor del 20% de sus habitantes son propietarios de automóviles, y el 80% restantes utilizan transporte masivo.

Los accidentes en las vías, producto de la impericia de los conductores, suponen un alto costo económico al Estado, en tanto transporte de heridos, atención en hospitales, grúas.  

Más allá, si nos ponemos a pensar en el gasto público generado por el automóvil privado, en cualquiera de las causas mencionadas,  y comparamos con la pobreza y las necesidades socioeconómicas de los mismos habitantes de nuestra ciudad, se demuestran una serie de injusticias; contrariamente a lo que se suele pensar, la carga económica para los usuarios de vehículos particulares también es alta:  seguros, gasolina, impuestos de circulación, pagos de peajes y estacionamientos, mantenimiento, averías, accidentes, el costo de su compra, lo que, supera por triple el gasto en traslados y movilización en transporte público.

b.  Problemas ecológicos: la contaminación, un grave problema para la salud pública

El más importante problema ecológico del planeta en la actualidad es el efecto invernadero, ocasionado por la expulsión de CO2 a la atmósfera, como consecuencia de la combustión del petróleo y sus derivados.  De hecho, los vehículos motorizados son unos de los principales responsables.

El 80% de la contaminación del aire en Quito proviene de los autos particulares, al contrario de lo que se cree.  El humo de los buses es visible en cuanto es generado por la combustión del diesel, sin embargo la combustión emitida por los autos particulares genera la mayor parte de  gases tóxicos. 

 Cada automotor genera 5 toneladas métricas de  CO2 (dióxido de carbono) por año, aportando con el efecto invernadero.  Otros gases tienen efectos adicionales como por ejemplo:

bullet El monóxido de carbono y genera desórdenes en los sistemas cardíaco y nervioso.  
bulletÓxido de nitrógeno y reduce función pulmonar y defensas, produce lluvia ácida y efecto invernadero
bulletDióxido de azufre y cáncer, enfermedades cardíacas y respiratorias
bulletHidrocarburos y somnolencia, irritación en los ojos, tos
bulletBenceno è leucemia y cáncer
bulletPlomo è afecta los sistemas nervioso y sanguíneo, y al cerebro de los niños

 

Según estudios, 70 decibeles es el ruido máximo permitido dentro de la ciudad.  En Quito, los habitantes de los barrios señalan el tráfico como la principal causa del ruido: el promedio de ruido en algunos sectores de Quito producido por los automotores sobrepasa los 80 decibeles.  El ruido producto del tráfico vehicular impide la concentración, y por ello el desarrollo de la productividad, crea problemas de estrés y de insomnio, y puede afectar seriamente a la capacidad auditiva.

 Pero un coche no contamina únicamente durante su uso. La construcción de un automóvil supone extraer materias primas, transportarlas, ensamblarlas, el uso y el mantenimiento. De este modo, antes de que cada automóvil haya rodado 1 km., ya ha ensuciado directa o indirectamente 922 millones de m3 de aire con materias nocivas en valores límite; ha arrojado casi 15 toneladas métricas de anhídrido carbónico y ha deglutido la energía equivalente a 5000 litros de petróleo.  Según el Instituto Medioambiental y de Pronósticos de Heidelberg, en Alemania, un solo vehículo consume en toda su vida tanta energía como la que gasta (calefacción, electricidad y transporte publico) una persona occidental en 6 años o un hindú en 76 años.

 c. Problemas humanos y/o deshumanización creciente

La dependencia

El automóvil crea fuertes dependencias económicas y psicológicas: lejos de dar más libertad, esclaviza. El automóvil se ha convertido en un vicio, una necesidad indispensable: se usa automóvil por rapidez, por seguridad.  Sin embargo, los automóviles son de los objetos más preciados por los delincuentes, y por razones del tráfico tampoco es cierto el ahorro de tiempo.  Si todos pensamos en transportarnos en automóviles particulares, no únicamente nos perjudicamos por el tráfico, sino también perjudicamos a los usuarios de transportes públicos.

La pérdida de valores

Vinculados de cerca  esta búsqueda de la comodidad de uno mismo, identificamos al egoísmo y la falta de solidaridad con quienes habitan en nuestra ciudad.  El individualismo y la persecución del bienestar propio generan ansiedad, iras, pérdida del respeto al otro: es frecuente escuchar los gritos e insultos entre automovilistas en momentos de atasco, la falta de paciencia e incluso de cuidado de los choferes con respecto a peatones y ciclistas; o simplemente el hecho de que casi todos los automóviles lleven a una o dos personas, cuando tienen capacidad para cinco, ya es prueba del individualismo que fomenta el auto. Se exalta lo "mío" frente a lo "nuestro". Hace que cada vez se busque con más deseo el espacio particular, individualizado y separado de los demás.

“Correr en ‘mi automóvil’ crea en los conductores una sensación de fuerza y poder, que se vuelve en insolidaridad frente a los demás seres a quienes se les causa daño (por la contaminación, los atropellos, etc.) y estimula las demostraciones de fuerza frente a, por ejemplo, otros automovilistas que no alcanzan tanta velocidad.

Dado que el coche es muestra del estatus social, fomenta también la competitividad. Así, los nuevos modelos superan a los antiguos en velocidad, tamaño, etc., y cada cual tratará de tener el mejor coche dentro de sus posibilidades, ya que esto le dará una imagen de mayor prestigio frente a sus vecinos. Esto hace que se sobre valore lo material frente a lo que realmente es una persona, deshumanizando nuestras relaciones.[2]

La salud física y mental  

Entrando al tema de los accidentes relacionados al tránsito, el Ecuador se ubica entre los países con mayor número de ellos en el mundo: actualmente en nuestro país constituye la segunda causa de muerte externa.  Los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte entre los 18 y 30 años, y se ha registrado un número de 2.000 personas fallecidas en los últimos 2 años por esta razón, y miles de discapacitados.  La Cruz Roja Internacional calcula que durante el siglo XX murieron 30 millones de personas en el mundo en accidentes automovilísticos.

 El estrés y el manejo de vehículos están íntimamente vinculados: por un lado, la conducción es una actividad de por sí estresante; por otro, el estrés modula en buena medida la forma de conducir de las personas y puede ser la causa de un número considerable de accidentes. Puede ocasionar efectos negativos en el conductor como: generación de mayores niveles de hostilidad y de comportamientos competitivos; mayor tendencia a la impaciencia, a tomar decisiones arriesgadas y conducción imprudente; disminución de la concentración; y el efecto negativo que tiene el uso incontrolado de fármacos, alcohol u otras sustancias que se pueden utilizar para reducir el estrés.

Adicionalmente, el tráfico generado por el exceso de vehículos circulando, sobretodo a horas pico, genera impaciencia, ansiedad, por lo que, sin considerar el posible daño a terceros, el conductor resulta con tensión, aumento de la presión arterial, mal humor y agresividad,  con posibilidades de afectarse en su propia salud.  Según estudios realizados, los habitantes de las grandes ciudades muestran más desórdenes mentales como paranoias y alucinaciones que los que viven en pequeñas poblaciones

d. Problemas vinculados al espacio público urbano

 La ciudad pensada desde el volante 

La planificación urbana, lejos de considerar a la gente como la inspiración para la convivencia armónica parece guiarse por las necesidades del automóvil: se  diseñan  avenidas muy anchas, donde el semáforo es prácticamente invisible; las sendas peatonales o las líneas de detención vehicular están despintadas.  La inversión en la ciudad se enfoca a la ampliación de vías, disminución de las veredas, intercambiadores y túneles, con inversiones económicas gigantescas.   Con estas “mejoras” se disminuye notablemente el espacio del peatón. 

La ciudad, de este modo, se va estructurando más en función de los transportes motorizados que de sus habitantes: las vías peatonales dependen de las automovilísticas, se invierte mucho más en infraestructura que en zonas verdes. Estas políticas urbanas de fomento del uso del automóvil han determinado modelo de ciudad menos compacta y con mayor segregación de usos. “Se crean áreas residenciales en la periferia, mientras las actividades urbanas se concentran en el centro, separando al individuo de su sede de trabajo, estudio, lugares de ocio o compra, y obligándole a aumentar sus necesidades de transporte, con lo cual el modelo se realimenta”.

“Este modelo margina a quienes no poseen coche, ya que al potenciarse éste, y ser cada vez mayor el número de personas que usan su propio coche, los transportes reducen e incluso eliminan líneas y servicios,  y el masivo uso del coche particular en la ciudad produce importantes problemas, de atascos, viéndose el autobús atrapado en ellos y sufriendo los usuarios largas esperas y un excesivo tiempo en el trayecto”[3].

Pérdida de espacios de encuentro: se disgrega la sociedad

Las zonas más alejadas de los centros urbanos son propiedad de los automóviles: ya nadie camina, nadie se conoce. Con ello, se induce al aislamiento y el individualismo.  Se pierden los contactos, no se planifican espacios de encuentro, o en su defecto, los habitantes no los frecuentan al no sentirlos como suyos.  La interacción social se viene a menos, los ancianos y niños se recluyen en sus casas: las escuelas y centros comerciales y de ocio están “cerca”, siempre y cuando se posea un automóvil. 

El uso abusivo del automóvil produce una sobre ocupación del espacio.  Así:

bulletUn hombre ocupa ½ m2 de pie y 1m2 caminando. 
bulletEl transporte público de 2 a 10 veces más que el peatón.
bulletEl transporte privado de 10 a 50 veces más que el peatón.
bulletLa bicicleta 5 veces más que el peatón.

 Debe considerarse además que una bicicleta va a 14 km/hr. sólo 3 kilómetros menos rápido que un auto pequeño. Pero si se toman en cuenta los costos externos (como la contaminación de aire, de ruido, costo de accidentes, costos de construcción de caminos, etc.) los coches son un kilómetro/hora más lentos que las bicicletas. Cuando la velocidad social[4] es tomada en cuenta, resulta que el automovilista usa más tiempo en transportarse que el ciclista. Mientras la velocidad consume distancia, el transporte consume espacio - y entre mayor es la velocidad, mayor es la cantidad de espacio que requiere.

 En Quito, el número de pasajeros promedio por automóvil es de 1,7 pasajeros, mientras que el transporte público, utilizado por la gran mayoría de la población, tiene que realizar turnos sin descanso para satisfacer la demanda.

 La  calle tenía la función de ser el espacio de desarrollo de las actividades de la comunidad. Era el lugar en donde se desarrollaba la vida del barrio y en donde los vecinos se sentían identificados con su territorio, fortalecían su identidad, su pertenencia. Desgraciadamente en algún momento, comenzamos a darle demasiada importancia a las necesidades de los automóviles, olvidándonos de las nuestras.

 Deterioro urbano

 El exceso de circulación vehicular particular innecesaria, con la constante emisión de gases tóxicos, no perjudican únicamente a las personas.  Edificaciones pertenecientes al legado histórico y legado cultural de nuestra ciudad también se ven afectadas por esta causa.

 Identificamos, en resumen, varias causas por las cuales es necesario implementar una campaña que permita una convivencia urbana más solidaria y justa en Quito, como una política de ciudad.  Las razones evidentes (y resumidas) se presentan en cuanto el abuso del automóvil genera:

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Contaminación y ruido

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Problemas de salud pública

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Congestión vehicular.

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Pérdidas de tiempo.

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Atrasos e impuntualidad.

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Estrés y otras enfermedades físicas y mentales

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Pérdidas económicas privadas y públicas

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Pérdida de solidaridad y deterioro de la convivencia en Quito

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Pérdida de la calidad de vida

A continuación presentamos una propuesta frente a estos problemas.

 2. Objetivos de la campaña

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    Disminuir el uso del automóvil particular, promoviendo otros medios de transporte existentes

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     Impulsar proyectos para el mejoramiento del transporte público

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    Concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de recuperar los espacios públicos, la ciudad para la gente

 3.  La propuesta: utilizar al automóvil no es indispensable

Mucha “auto estima” también hace daño.  Proponemos bajar el auto estima, y subir la “peatón estima” y la “bici estima”.  Entendemos que si racionalizamos el uso del auto podemos recuperar mucho espacio público para las personas, con lo cual facilitamos los encuentros, la ciudad se vuelve humana, segura, amigable, solidaria y saludable, podremos identificamos con ella, y recuperar la verdadera autoestima para Quito.

 Ahora bien, ¿cómo podemos evitar que la gente dependa del automóvil?  Consideramos que hace falta una decisión política, y otra de la comunidad para que resulten efectivas nuestras propuestas.  Las ponemos a consideración a continuación:

 

 Mejorando los sistemas de transporte colectivo.

 Consideramos necesario:

 o        Un plan de capacitación a los conductores de buses y taxis, que permita que los usuarios se convenzan de utilizar estos medios.  Es necesaria una visión del transporte público más ‘empresarial’, donde se consideren normas correctas al conducir, se vigile la emisión legal de licencias profesionales, y se establezcan pautas responsables para el trabajo relajado y equilibrado de los transportistas.

o        Una programación y control del servicio, de acuerdo a las necesidades de la población, tales como horarios (horas pico y horas sin mucho requerimiento), rutas, tiempo, equipamiento, etc, y con una coordinación de semáforos y señalización especializada  para los buses para su mejor desempeño y operación eficiente. Paradas fijas y carriles exclusivos.

 o        Cambios en nuestros hábitos: una evolución hacia un modo de vida que rechace el consumismo y que busque la armonía con el medio y con el resto de seres vivos que pueblan el planeta, entre ellos, nosotros mismos, los seres humanos.   Mientras mejor sea el servicio de transporte público, más personas dejarán su automóvil en casa. 

 

Incentivando y facilitando  la caminata y el uso de la bicicleta.

 o        Fomentar una cultura de respeto hacia los peatones y ciclistas, en donde todos podamos circular con seguridad en las calles.  Una cartilla sobre derechos y deberes de los peatones, y una revisión de las normas que apoyen al peatón constituyen elementos de difusión masiva indispensables en nuestra ciudad.

 o        Fomentar el uso de la bicicleta como medio alternativo de transporte, destinar espacios exclusivos para el uso de la bicicleta quitándole espacio al automóvil.  Las ventajas que nos da la bicicleta son, entre otras:

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Ahorro de energía

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Ninguna contaminación

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Ocupa poco espacio.

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Son baratas.

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Relativamente rápida en los centros urbanos (en 12-15 minutos se puede recorrer 4km )

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Permite gran libertad de movimiento.

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Es saludable y recreativa

 o          Fortalecer los ciclopaseos dominicales que se han venido realizando a partir de abril del año 2003.

 Consideramos que no es suficiente apoyar a la infraestructura vial para automóviles o bicicletas, sino pensar en la ciudad como un todo donde convivimos conductores motorizados, ciclistas y peatones. No es la razón de esta campaña oponer a unos medios de transporte con otros, sino de compatibilizar una convivencia en la que norme el respeto.

 Disuadiendo el uso irracional del automóvil.

 o        La gran mayoría de la ciudad de Quito, aproximadamente el 80% de sus habitantes, no posee un automóvil.  Si es la mayoría, es necesario que concienciemos sobre la posibilidad de realizar un “Día sin carro”, como el que se ha organizado en varias ciudades del mundo, con resultados exitosos.

o        Una campaña masiva que fomente el uso de transporte público y no motorizado (bicicletas, patines, piernas) que involucre a personajes públicos, que dando el ejemplo transmitan el mensaje de que se puede llegar sin necesidad de un motor.

 o        No estamos pensando en abolir el automóvil, sino de no incentivar su uso construyendo más y más vialidades. Necesitamos buscar alternativas posibles, como es el transporte público eficiente y medios de transporte no motorizados para todos, que nos permita movernos de una manera más sustentable en la ciudad.

 o        Queremos dejar en claro que el uso irracional del automóvil no es únicamente un problema de contaminación;  las fuentes alternativas de energía para mover a los transportes nos plantean cuestionamientos mayores: ¿cuál sería el impacto ambiental de producir electricidad para satisfacer una demanda millonaria? ¿Cómo produciríamos hidrógeno suficiente y cómo lo distribuiríamos sin peligro? ¿Podríamos producir maíz para producir metanol para alimentar a los autos, cuando no podemos producirlo para alimentarnos? Estos cambios no resuelven los problemas de congestionamiento, de muertes accidentales, de destrucción del medio ambiente por la construcción de calles y carreteras, ni la contaminación engendrada por la fabricación de los vehículos y por su desecho.

 o        Incrementar los impuestos al uso del automóvil con fines de financiar mejoras en el sistema de transporte colectivo, y colocar parquímetros en toda la ciudad. Esto desincentiva el uso del auto, al mismo tiempo que proporciona medios para mejoras en el transporte colectivo.

 o        No continuar con la construcción de estacionamientos en lugares de interés común, para motivar a las personas que visitan estos lugares que lo hagan en transporte público, mejorando y ampliando los horarios del transporte público.  Estos espacios pueden destinarse a parques, plazas con estacionamientos para bicicletas, que ocupan mucho menos espacio.

 o        Presentando razones para dejar el automóvil en la casa, como son:

 Mostrar el interés por los problemas de Quito, conocer cómo funcionan los transportes públicos, es una excusa ideal para ir al trabajo o al centro de estudios dando un paseo, contribuir a que no aumenten los gases que producen el efecto invernadero, menos preocupaciones:  el precio de la gasolina o el estacionamiento, se puede aprovechar el tiempo que dura el desplazamiento para leer o hacer amigos, llegar al trabajo sin la dosis diaria de estrés que proporciona el conducir por la mañana, escuchar otros ruidos urbanos diferentes el estruendo de los tubos de escape.

Implementando beneficios para la gente en la planificación urbana

 o        Construyendo veredas más anchas se resta espacio a los autos, y al contrario, se crea espacio para bancas, plantas, jardines, caminantes, restaurantes, etc. Al reducir la presencia del automóvil los niños y los residentes se sienten más seguros generando mayores actividades como caminar, jugar y gozar del aire libre.

 o        Adoptando rampas y accesos para peatones, bicicletas, coches de bebé  y sillas de ruedas en las veredas, y en lugar de gradas en los pasos peatonales.

 o        Planificando proyectos de construcción de espacio público que partan de diseños participativos desde las necesidades de la gente en los barrios y urbanizaciones.

 Diseñando nuevos barrios  en donde se minimice el uso del automóvil al interior y se recupere espacio público para los encuentros.

Acondicionar carriles para bicicletas y caminos peatonales.

Analizar las ordenanzas y reglamentos respectivos que obligan a los urbanizadores a dejar demasiado espacio para los automóviles al interior de los barrios proponiendo unas nuevas en  donde se de prioridad a los peatones y faciliten los encuentros sin descuidar la accesibilidad lenta y segura a los lotes.

Incrementar los espacios verdes, con lo que no sería necesaria la creación de zonas residenciales apartadas, como formas de escape a la contaminación y el ruido.

Proponer la rehabilitación y mejoramiento de los barrios existentes con los mismos criterios.

 

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Si las distancias son cortas camine.

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Utilice el transporte colectivo y ayudemos a que mejore el servicio.

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Use la bicicleta y exijamos que se nos facilite hacerlo.

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Si todos contribuimos podremos lograrlo.

 

Para  que se puedan generar estos cambios debe existir un compromiso por parte de toda la ciudadanía  por lo que creemos necesario la firma de un documento compromiso en donde:

El municipio representado por el Alcalde y los concejales y o los candidatos, se comprometan a implementar una política  de ciudad  que  mejore el uso del transporte colectivo, facilite el uso de transportes alternativos, y recupere el espacio público para la gente, los encuentros, y  la caminata y en no desperdiciar recursos en ensanchar vías y crear intercambiadores.

 Los empresarios y choferes de transportes urbano, representados por su dirigentes,  a su vez se comprometan a mejorar el sistema de transporte colectivo, para que mayor cantidad de población se sienta incentivada a usarlos, optimizar el servicio de tal manera de prestar un mejor servicio y mejorar su rentabilidad, y a coordinar con las instituciones responsables para lograrlo.

 Los medios de comunicación representados por AER se comprometan a difundir una campaña para reducir el uso irracional del automóvil, a crear conciencia respecto de los graves problemas que ocasiona su abuso.

 La ciudadanía representada esta vez por el colectivo ciudadano Quito para Todos, a su vez se compromete en velar que se cumpla estos compromisos, en difundir, capacitar, y concienciar sobre el problema en los barrios, en los centros educativos, en las universidades, en los gremios  y en  sumar esfuerzos con todos los sectores ciudadanos, para lograr una ciudad más humana.

 Bibliografía y fuentes

 ANETA

Burneo César Augusto. “Contaminación ambiental por ruido y estrés en el Ecuador” PUCE, UCE, Quito, 2003.

Butta, Rodolfo, Su majestad, el automóvil,

Carreón, Areli,  ¿Por qué es imposible seguir transportándonos en automóvil?,www.bicitekas.org

Carrión, Fernando, editor. “Seguridad ciudadana, ¿espejismo o realidad?, FLACSO-Ecuador, OPS/OMS

De la Cueva, Justo, “Esos asesinos que impunemente matan cada día a miles de personas, los automóviles”, HIRU Argitaletxes, Euskai Erris, 1996.

Hurtado, Diego, “¿Ciudadanos o ciudadautos? Los problemas del uso irracional del automóvil” CIUDAD. Quito, 2004.

OMS, Fundación Natura

Villasana, Mauricio, Datos alarmantes de la ciudad de México, presentación en Power Point a través de la red.

Zuzena, Ekintza, El Coche, http://foster.20megsfree.com/7.htm

[1] El texto referido a los problemas está retomado del artículo de Ekitza Zuzena, citado al final del documento.

[2] Zuzena, Ekintza, citada al final del documento.

[3] Hemos trascrito esta parte del texto de Ekintza Zuzena en cuanto consideramos que, pese a que se refiere a otra localidad, refleja una realidad idéntica a la que tenemos en nuestra ciudad.

[4] D.Seinfried acuñó el término “velocidad social” para referirse a la velocidad promedio de un vehículo, una vez que se han tomado en cuenta los factores ocultos.  Referido en Carreón, Arreli, citado al final del documento.

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Última actualización: 09 de May de 2008.   Hit Counter visitantes